Cosas que nunca te dije y sin embargo, esperé que supieras.

La primera cita contigo, resultó el día mas dramático, feliz y triste que he pasado. No lo cambiaría.

Cuando me pedías por primera vez, un  buen beso, temía el extrañarte luego. 

Siempre sentía que había alguien que no nos quería juntos, y por lo tanto, veía lo nuestro como algo sin fin, ni mucho menos comienzo.

La primera vez que te escuché decir que me querías, puedo jurar que mi respiración se detuvo. Literal. 

La primera vez que me pediste que fuera tu chica se me hizo tan irreal que te dije que no por miedo a que fuese un juego.

Nunca podía dejar de mirar tus ojos distraídos. 

Me encantaba reír de todo lo que decías. En mi mente siempre pasaba el común ”no se que sería de mi sin el” lo cual producía una sonrisa lo suficientemente estúpida como para mostrarte lo perdida que me sentía por ti. 

Siempre, antes de saber que llegarías a verme, me sentía realmente nerviosa, así, todos los días que salía de casa, esperando encontrarte.

La primera vez que fallamos, dolió, pero supe que eras tú realmente lo que quería para todos los días.

Odiaba cada momento que pasaba sin ti, por mi culpa. 

Siempre te pensaba al despertar y antes de dormir, y me fascinaba que fueses tú la primera y la ultima persona con la cual hablaba en el día.

Todos los días temía que encontraras a alguien mejor que yo. Siempre me ponía celosa de nada.

Eras y considero que eres la unica persona capaz de controlar mis desordenes mentales.

Siempre, antes de dormir, desde el día que te conozco, siento mi cama demasiado grande y pienso ”cariño, aquí hay espacio para los dos ¿por qué no estás aquí?”

Me hacías fuerte y débil al mismo tiempo. 

Sentir tu cuerpo, tus besos, era lo mejor para mi alma. Tu ser me enamoraba día a día.

Te amo, te amo como a nadie, todo de ti me resulta perfecto, no quiero pasar más tiempo sin ti, por que tienes todo lo que necesito. 

Soy tan tonta como para cometer el error que cometí, necesito remediarlo y eso, es lo que está en mi cabeza día con día.

A decir verdad, el dolor nunca me había hecho sentir tan viva. Es irónico ya que siento que muero cada que te pienso lejos. No es problema, aunque en realidad, preferiría estarlo, mátame.

Requerí tiempo, momentos, espacios, problemas, personas, sonrisas, risas, lagrimas, recuerdos, besos y caricias, para darme cuenta de que eres quien me hace sentir plena.. Completa, haces que deje de sentirme vacía y absurda y comenzar a soñar, liberar.. Vivir.

Quisiera permanecer, con una sola persona, en un solo sentimiento, en un solo lugar, con una sola idea, una sola esperanza, un solo sueño y una sola meta que seguir, pero así soy yo, tan libre.

Un ser que a los 16 sale con chicos de 20, se comporta como de 18 y tiene madurez de 12, le comparan con chicas de 14, pero desea permanecer sin edad, muerta, sin aliento, pensamiento.

Nos detuve, frené mis pies con la mente, demasiado torpe, y a usted, con la mano en el pecho. Esperé más de unos segundos para poder escucharle decir algo..
- Tus rarezas son lo que de vos más me encanta, deja de preocuparte, tonta.

Esperé mucho por verte con alguien más.. Me encanta el dolor que provocas.

Ojalá no fuera tarde, así podría llegar a donde tú estás, te buscaría, realmente lo haría, me resulta mejor eso que preguntar donde encontrarte. Me has llenado de ganas de salir y conocer el mundo, me convenciste de ver la realidad por mí misma, pero ella es muy dura ¿sabes? Es por eso que deseo que ojalá me hubieses dejado seguir soñando, tal vez así aun siendo muy tarde hubiese estado ya en tus brazos.

No, no soy brillante ni la mejor, no soy la más coherente tampoco. Soy poco y de lo poco que soy poco entiendo. Me he dejado pisar, basurear, usar. He dejado que hicieran lo que quisieran con mi cuerpo, con mi mente y mis deseos, pero siempre quedó firme la idea de amarte para toda la vida.